Marianelli en el mágico Japón feudal |
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Aunque con algo de retraso desde su estreno, pienso que valía la pena escribir una reseña sobre esta banda sonora de Dario Marianelli que considero entre las mejores de este 2017, algo que confirma el resto de compañeros de esta web, que la sitúan también en el top-10 del año, según podéis comprobar en la sección BSOSpirit Opina.
Kubo and the Two Strings es una película de animación stop-motion del estudio Laika, dirigida por Trevor Knight y ambientada en el Japón feudal. Su protagonista es Kubo, un chaval descendiente de dioses, y la historia combina de forma fantástica el drama, la acción y la aventura con aderezos de mitología, magia y origami. Unos buenos cimientos para construir una buena historia y, por consiguiente, una buena partitura.
Kubo es nieto de un dios bastante borde por parte de madre, cabreado porque esta se unió a un guerrero mortal llamado Hanzo. El chaval, que además es tuerto por culpa del abuelo, vive con su madre, que por momentos parece catatónica por la pérdida de su marido, y debe estar escondido por las noches porque es cuando sus tías maternas lo buscan para que el abuelo borde le arranque el ojo que le queda sano.
Llega un momento en que el protagonista deberá seguir su destino y para ello recibe la ayuda de una mona que tiene voz de Charlize Theron y de un guerrero con aspecto de escarabajo que habla como Matthew McConaughey. Pero en fin, mejor no adelantar acontecimientos y vayamos a la música.
Marianelli ya fue el compositor de la película previa del estudio, The Boxtrolls, una incursión en el género animado que solventó con buena nota, pero que supera con esta nueva partitura en la que consigue el sobresaliente.
Aunque es un score básicamente orquestal, no faltan instrumentos orientales como los taiko o el shakuhachi, con especial mención del shamisen, instrumento de cuerda -el de las dos cuerdas mágicas- que siempre lleva consigo el protagonista y que emplea para hacer su mágica papiroflexia. Su sonido es, por lo tanto, un ingrediente indispensable que forma parte de la propia trama y que el compositor integra de manera ejemplar.
He leído en otras reseñas que la partitura tiene básicamente dos leitmotivs, en ambos casos asociados a Kubo, pero lo cierto es que hay unos cuantos más. En el primer corte, que corresponde a la escena que sirve de preámbulo, Marianelli nos presenta uno de esos temas principales. “The Impossible Waves” comienza con potencia, con una música ondulante que se acompasa con el sonido de las olas durante una tormenta, mientras vemos en una barca a la madre y al niño tuerto recién nacido llegar a la orilla. En ese momento, tras un toque mágico del shamisen, suena el que podríamos considerar tema de Kubo, que se repite más adelante de forma más emotiva con las cuerdas y después con flauta oriental acompañada de piano.
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Marianelli recurre unas cuantas veces a este leitmotiv en varios cortes del disco, con shakuhachi insertado en “Origami Birds”, con shamisen y la sección de cuerda haciendo variaciones sobre la misma melodía en “Monkey’s Story”, con cuerdas graves en “Hanzo’s Fortress” o en versión para piano en “Rebirth”, con una ejecución más grandilocuente al final de esta pieza.
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El otro tema destacado suena en la película después del prólogo, cuando vemos el niño ya crecidito que cuida de su madre en la cueva donde viven. Es una melodía de flauta, tierna y emotiva que no se recoge en el CD tal como aparece en esa escena, pero sí en bastantes de los tracks posteriores, con igual o incluso mayor protagonismo que el tema de Kubo. En el disco lo oímos por primera vez en el segundo corte, “Kubo Goes to Town”, esbozado suavemente con flauta en el marco de una pieza donde predomina la instrumentación oriental.
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En alguna reseña he visto que bautizan este leitmotiv como “tema épico”, principalmente porque hay una ejecución heroica del mismo que suena en “The Giant Skeleton”, enmarcada en un tema de acción en el que Kubo, el guerrero escarabajo y la mona pelean contra un esqueleto gigante.
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Sin embargo, el resto de apariciones del tema no tiene nada de épico, sino más bien emotivo, asociado con frecuencia a la madre de Kubo o al recuerdo de su familia en general. Por lo tanto, prefiero llamarlo tema de la familia. Lo encontramos en una bonita y contenida versión en la primera parte de “Ancestors”.
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También en “Origami Birds”, interpretado de forma repetida por varios instrumentos de viento madera; en “The Leafy Galleon” con el shamisen; en la breve pieza “The Galleon Restored” con cuerdas, flauta y arpa; y con una versión de carácter triunfalista en el tramo final de “Showdown with Grandfather” con coros y cuerdas.
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Pero como ya he dicho, hay más temas. Y precisamente el que más me gusta tiene un emotivo desarrollo en “Ancestors” y al final de “Showdown with Grandfather”, justo después del tema de la familia. Lo llamaré tema de los ancestros, puesto que en ambos cortes está asociado a los antepasados. En el primero de ellos Kubo enciende una lámpara de papel dedicada a su padre, tal como hacen ritualmente los habitantes del pueblo para recordar a sus familiares desaparecidos. En una bella imagen vemos las lámparas flotar en el río mientras suena este leitmotiv.
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En “Showdown with Grandfather”, que acompaña la escena final que enfrenta a Kubo con su abuelo, las imágenes fantasmagóricas de los ancestros tienen un papel en el desenlace del film, y vuelve a sonar con solemnidad y belleza.
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Por otro lado, muchos tracks contienen una sucesión de acordes dramáticos y graves que se repite a menudo, muchas veces asociada al padre de Kubo, motivo por el que creo que merece reconocerse como tema de Hanzo. Lo encontramos ya en el corte de apertura, “The Impossible Waves”, así como en “Ancestors”, «The Giant Skeleton», “Hanzo’s Fortress”, “United-Divided” o “Showdown with Grandfather”.
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Finalmente, aunque es posible que haya algún motivo más que no he sido capaz de identificar, en escenas de acción en que los protagonistas deben luchar contra las hermanas de la madre aparece una fanfarria que anuncia el peligro. La encontramos en “Meet the Sisters!”, que suena con la primera escena de acción y lucha de la película; en “Above and Below”, que acompaña una pelea con las hermanas en un barco, y en “United-Divided”, otra secuencia de pelea que tiene lugar poco antes del clímax final.
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Los tres citados, junto con “The Giant Skeleton” son buenos ejemplos del buen hacer de Marianelli a la hora de escribir temas de acción, un tipo de música en el que se ha prodigado poco el compositor italiano, que ha estado algo encasillado en dramas de época a lo largo de su carrera. Pero la verdad es que son temas de acción muy bien elaborados. Nada de patrones rítmicos con ostinatos repetitivos en modo piloto automático, sino orquestaciones muy bien trenzadas y variadas que da gusto escuchar.
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Por otra parte, también es necesario destacar los temas con instrumentación japonesa. Kubo utiliza su instrumento, el shamisen, para hacer magia, como podemos comprobar cuando recita la historia de Hanzo en la aldea y presta vida a las figuras de papel en “Story Time”, o más adelante en “Origami Birds”, “The Leafy Galleon” o “Monkey’s Story”.
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Para acabar, una mención a la versión de la canción de los Beatles, escrita por George Harrison, “While My Guitar Gently Weeps”, que suena en los créditos finales y en el trailer, interpretada por Regina Spektor. De la calidad de la canción no hay ninguna duda desde hace décadas, y la versión con instrumentación japonesa no suena nada mal, aunque el título real debería sea, más bien, “While My Shamisen Gently Weeps”.
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Con todo, creo que esta es la mejor banda sonora de Dario Marianelli al margen de sus trabajos para dramas de época. Kubo and the Two Strings es una película que se presta a tener una partitura variada, emotiva, con acción y aventura, y el italiano cumple a la perfección. Lo dicho, una de las mejores del año. |
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