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Astroboy

Astro boy


Compositores: Ottman, John
Año: 2009
Distribuidora: Varese Sarabande
Duración: 63:01

 
Excelente
Tracklist:
  1. Opening Theme (02:06)*
  2. Astro Flies! (03:14)*
  3. Start It Up (03:57)
  4. Morning Lessons (01:50)*
  5. Blue Core Pursuit (03:58)
  6. Designing Toby (04:48)
  7. I Don't Want You (01:22)
  8. One Of Us / Meeting Trashcan (02:29)
  9. I Love Robots / Hamegg's Story (02:21)*
  10. The RRF / New Friends (02:58)
  11. Reviving Zog (01:59)
  12. Reluctant Warrior (04:43)*
  13. Cora's Call (02:27)
  14. Undercover Robots (00:51)
  15. Egg On Hamegg (03:29)
  16. Toby's Destiny (04:31)*
  17. Saving Metro City (03:47)*
  18. Final Sacrifice (02:47)*
  19. Robot Humanity (03:23)*
  20. Theme From Astro Boy (04:34)*
  21. Bonus Track: "Robots Are Our Friends" Infomercial$ (01:27)
  22. $ = composed by John Ottman & Kristopher Gee
    *los mejores temas

Frankenstein meets Pinocchio meets Artificial Intelligence meets Oliver Twist, la historia de Astro Boy

Astroboy imagenLa historia de Astro Boy, aún tratándose de un film de animación para toda la familia, tiene una serie de subtextos bastantes ásperos y un fondo trágico de talante Shakesperiano en su hilazón dramática, que si no viniera con el envoltorio en el que está engarzado, sorprendería a más de uno. La tragedia de la pérdida de un hijo por parte de un padre que no ha sabido estar ahí para el joven cuando éste le necesitaba, a pesar de no faltarle nada material, la deshumanización del Dr. Tenma y su transformación en creador de un Prometeo postmoderno con Toby, creando a su imagen y semejanza un robot no humano, pero que siente y padece como tal (¿les suena un cuento de un tal Carlo Collodi?)la concienciación del personaje principal de un rechazo inevitable cuando ya es un robot (¿Inteligencia Artificial pudiera ser?), el descubrimiento del verdadero mundo real, y lo que se oculta tras la fachada de ¿Paraíso? de Metro City (¿alguien dijo Wall-E en la representación visual de la Tierra?), y multitud de ideas como la ¿explotación infantil? del personaje de Hamegg, a modo de Dickensiano Fagin del futuro, la historia de los “niños perdidos” que habitan bajo la ciudad flotante, …

La trama gira alrededor del joven Toby, un niño de Metro City (una ciudad perfecta sobre las nubes, por encima de una Tierra en decadencia, inmersa en un mar de basura y restos del pasado) que debido a su incesante curiosidad y búsqueda de nuevos conocimientos sufrirá un trágico accidente y fallecerá. Su padre, el Doctor Tenma, un reputado científico no asumirá el destino del joven, y mediante una nueva energía en investigación, y recuperando los recuerdos del joven a través su ADN, los transferirá a un robot de la última tecnología, en un desesperado intento de recuperar a su hijo. El nuevo robot se mostrará tan inteligente y sagaz como Toby, pero su comportamiento diferirá, llevando a su padre a rechazar su creación, y por ende a su hijo robótico, quien se ve desterrado y perseguido por aquellos que desean la nueva energía que bulle en su interior. Toby irá conociendo paulatinamente sus habilidades y nuevos poderes, descubriendo su verdadero origen, y emprendiendo un viaje en busca de la aceptación y experimentando la traición, antes de regresar a Metro City y reconciliarse con el padre que lo había rechazado.

En su camino vital será rebautizado como Astro Boy,
y el destino del mundo irá ligado al suyo a partir de ese instante,
en maneras que sólo él
será capaz de descubrir.

Imagi Animation y Astro Boy, un cuento de hadas sin final feliz

Astro Boy o Átomo como es conocido en la versión original japonesa, nació allá por el año 1963, dando lugar a la serie de televisión que le hizo famoso. Muchos consideran, éste fue el verdadero inicio del animé tal como hoy lo conocemos, y la popularidad del personaje ha llegado hasta nuestros días aún con fuerza, y sin caer nunca en el olvido, gracias a las constantes recuperaciones de sus aventuras para la pequeña pantalla. La obra de Osamu Tezuka ha superado por tanto el test del tiempo, quizá a lo que no haya podido sobrevivir de igual manera, salvo en su esencia, es al transvase al mundo occidental, que la apuesta de Imagi Animation y el director David Bowers hicieron por el personaje, al que despojaron de sus características niponas universalizando la historia, pero quizá arrebatándole algo de su carisma en el proceso.

Astroboy imagenLo cierto es, que el proceso de conversión de Astro Boy en un largometraje de animación, fue cuando menos tortuoso, empezando en el año 1999, y con Eric Leighton, director de Dinosaur para Disney, a los mandos, para luego dar paso a Genndy Tartakovsky, quien más tarde fuera el responsable principal de Star Wars: Clone Wars, pero que no duró mucho tiempo en el puesto. Uno de los talentos descubiertos por John Lasseter en Pixar, Colin Brady, tomó el relevo entonces, aunque sólo para poco después cederle el cetro a quien finalmente resultó siendo el director final de la propuesta, David Bowers.

Tras pasar por Sony, Jim Henson Productions, Warner Bros, o The Weinstein Company, Summit Entertainment por fin concretó la distribución del film bajo los auspicios de Imagi Animation, autora anteriormente de la resurrección digital de las Tortugas Ninja y con un proyecto futuro de gran ambición, llevar Gatchaman (Comando G en España) al cine. Lamentablemente, y a pesar de una notable labor de Bowers superando el problema del reducido presupuesto, Astro Boy ha sido un relativo fracaso que ha llevado a los estudios Imagi, con sede en Hong Kong y oficinas en Los Ángeles (Valle de San Fernando), a cerrar sus puertas de momento, dejando en el limbo todos sus proyectos futuros.

No obstante, no seríamos justos si no resaltáramos que del fracaso del film en taquilla, no son sus máximos responsables totalmente culpables, pues la película ha resultado siendo una estupenda producción con una gran historia base, aún con sus debilidades, una factura esplendida, y un gran trabajo detrás. Puede que el lastre de su complicado devenir hasta tenerla por fin lista haya influido parcialmente en el resultado final, pero debemos reconocer que incluir la nomina de nombres tras las voces de los personajes que reúne el film no es algo fácil, y Astro Boy posee en su cartera nada más y nada menos que a excelentes y reputados actores y actrices como Freddie Highmore, Kristen Bell, Nathan Lane, , Bill Nighy, Nathan Lane, Donald Sutherland, Nicolas Cage, Alan Tudyk, Samuel L. Jackson, Charlize Theron, Eugene Levy, Matt Lucas, Elle Fanning, o Madeleine Carroll..., un reparto que cualquier producción de Hollywood se sentiría orgullosa de haber conseguido.

Quizá el no superar el talante localista del original, y trasladarlo a un mundo global, ha sido uno de sus talones de Aquiles, ¿quién sabe?, lo que está claro es que a veces, en algunas ocasiones,
lo que no puede ser no puede ser,
y además es imposible.

John Ottman & David Bowers,
un nuevo equipo compositor/director para el futuro

John OttmanPara la partitura de Astro Boy, Bowers hizo llegar el proyecto a las manos de John Ottman, siendo muy explícito con él en sus demandas para con el Score. Como señala en la carpetilla del Cd:

Yo sabía lo que quería, pero hasta que no me encontré con John no pensé que realmente lo había conseguido.

Necesitaba que Astro Boy sonara como un clásico, deseaba una partitura que fuese a la vez intemporal y contemporánea, una composición que aumentara tus latidos mientras la aventura acontece y que te hiciera llorar durante las escenas emotivas …

El score de John no sólo estuvo a la altura de mis expectativas, las hizo estallar por los aires. La majestuosa , bella y emotiva pieza que él me presentó durante nuestro encuentro, es exactamente la misma que resuena durante el film. Yo no podía ser más feliz en ese instante, e incluso mejor, no podía ya dejar de tararearla.

Mi colaboración con John ha sido una de las más estimulantes creativamente de mi carrera, y su maravillosa música para Astro Boy no suena solamente como un score clásico, como yo deseaba desde un principio, pienso que, de verdad debería convertirse en un clásico.”.

El entusiasmo de David Bowers es ciertamente contagioso, pero al escuchar la obra que el compositor le entregó, no podemos por menos que reconocerle que no anda muy desencaminado, la creación de John Ottman para el film tiene todo lo que un Score necesita para ser importante, para perdurar en el tiempo, quizá incluso, por encima del film. Porque sin duda, como el director bien señala, tiene esa cualidad intemporal y una estructura tan perfecta que retrotrae a clásicos del pasado. Su tema principal es inmejorable en su capacidad de agarrarse al oyente y no soltarlo, y crece en ti una vez escuchado, a la vez que se pega a las imágenes de un film, al que por descontado, presta un excepcional servicio.

En palabras de John Ottman, y reflejando el entusiasmo que para él fue entrar a formar parte del universo del film:

“La alegría que Toby siente cuando descubre que puede volar (“Astro Flies!”) sólo es superada por la felicidad que yo sentí componiendo la música para él …

Astro Boy fue para mí como una almenara de luz en mi carrera, entrañable, inocente, alegre, emotiva, llena de acción y fuerza, y simple y llanamente, pura diversión…

Astroboy imagenSiempre miraré hacia esta partitura como uno de los momentos cumbre de mi carrera, donde no sólo hollé nuevos terrenos musicales, sino que forjé lazos con nuevos amigos y colaboradores. Espero que disfruten la música de Astro Boy tanto como yo lo hice componiéndola”

John Ottman pone música al tributo fílmico al anime de Osamu Tezuka

Unas notas al arpa, una flauta hipnótica y la entrada de las voces blancas anteceden la irrupción del tema principal a los metales, que en unión de la sección de cuerda al completo desgranan desde el prologo el épico tema de Astro Boy, “Opening Theme”. La melodía se torna juguetona, las cuerdas se deslizan ondulantes hasta apagar su sonido con unos sutiles toques percusivos de fondo. La historia comienza.

Aunque la distribución de temas no es cronológica en el disco, sí está logrado el efecto buscado de producir el desglose más grato de la composición de cara al oyente, por ello, el siguiente track ya entra en materia a las bravas, con la mejor secuencia musical del film en su inigualable mezcla con las imágenes, “Astro Flies!”. Y es que es por temas como éste, que aficionados a la música de cine nacen cada día, sencillamente lo tiene todo, pero ese todo se puede resumir fácilmente, en una sola palabra, magia.

Ottman retoma los juegos con la orquesta del final del primer tema para iniciar éste con sentido de la expectativa ante lo que acontece en pantalla. Astro se encuentra en su primera situación de peligro al caer al vacío desde la cornisa de un edificio de Metro City. Pero ese no será su fin, al descubrir, al ritmo del motivo central, que ¡puede volar!, y su descubrimiento de ese don y qué hacer con él nos ofrece una antológica rendición al Astro Boy Theme de más de tres minutos, a toda orquesta y con un sentido de la aventura más propio de una época pasada que del presente. Porque si la entrada de las trompas, los cellos, los violines haciendo salir humo de los arcos, y el despliegue melódico recuerdan a algo, es a las gloriosas partituras del pasado. Sin duda, nuestro protagonista no merecía menos.

El compositor nos muestra la cara oculta de la luna, el reverso oscuro de Metro City y sus peligros en “Start It Up”, el acuciante tempo de las cuerdas nos conduce a la entrada de los metales y unos coros tenebrosos, un ir y venir circular de notas a los violines, incluso percusión de castañuelas, para conducirnos a la tragedia, y la ocasión en que el destino de encuentra con el hijo del Dr. Tenma. El track concluye con los timbales y los cellos siendo acallados por un rasgado de cuerda y un desvanecer de la tensión anterior, que viene a mostrarnos por primera vez en el disco el tema de la perdida de Toby (desde el 3:30 hasta el final).

El nuevo Toby robótico ha sido ya construido, y en su ignorancia de su verdadero origen, se divierte inocente descubriendo lo que puede hacer con su creatividad, “Morning Lessons”. Se trata de un tema muy Goldsmithiano en su desarrollo y resolución, llevando en volandas subrepticiamente al espectador a la emoción y a la sonrisa (presten atención a la entrada de las maderas -0:50-, y a la melodía que se inicia entonces y mece al espectador hasta la conclusión), marcando en el inicio la frase musical central para ir haciéndola crecer hasta la resolución virtuosa a toda orquesta.

Astroboy imagenLa primera secuencia de acción tiene lugar cuando las fuerzas del General Stone acosan a Astro en su búsqueda de la energía que éste posee en su interior. Si en el tema anterior ya percibíamos rasgos de Goldsmith, en éste es ya total esa sensación. El arte de Jerry para saber sacar lo mejor de la acción, siempre sabiendo mantener en su justa medida incidentalidad y melodía con presencia de los leitmotivs principales, dando una estructura clara y en evolución a la totalidad de la composición, es la mejor definición del fin que este tema persigue y consigue con creces, Blue Core Pursuit. Ottman va desgranando el motivo del héroe dentro de una amalgama de efectos sinfónicos, a un ritmo brutal, que pasa de los ostinatos, al tutti orquestal, disonancias a los metales, percusión atronadora, las cuerdas a velocidad de crucero, y al tema de Astro en primer término dando unidad al conjunto.

Retrocediendo en la historia, el track que recoge la creación del nuevo Toby por el Dr. Tenma, sucede al anterior, Ottman recurre a progresiones a las cuerdas, alargando las notas, para concluir en el tema de la pérdida, reflejando los sentimientos encontrados de un padre desesperado por reencontrarse con un hijo, que sabe en realidad, ya nunca podrá volver, “Designing Toby

En “I don’t want you” encontramos la más desoladora rendición al motivo anteriormente señalado, con el Dr. rechazando su propia creación, y provocando que la verdadera historia de Toby se inicie. En su melodía y orquestación, esta frase musical recuerda quizá al tema que Ottman compusiera para Superman en el film de Bryan Singer dedicado al hombre de hierro,

El destierro de Toby, una vez ya transfigurado en Astro Boy se desglosa en los siguientes tracks. “One of us/ Meeting Trashcan” con el fagot marcando la pauta de una pimpante melodía al estilo Williams para algún peculiar personaje de la saga Star Wars, en esta ocasión un perrito papelera la mar de salado. “I Love Robots/Hamegg’s Story”, con un tema de raíces cuasi mediterráneas, por no decir italianas, para el personaje que da título al track, un aparente adalid generoso de espíritu, que esconde otras intenciones (Ottman pinta su historia y cómo mantiene a los niños con tonos idílicos y cuasi preciosistas con ironía, en uno de los mejores temas de la composición). La descripción del Frente Revolucionario Robótico, o más corto de decir, los nuevos amigos de Astro, la realiza el compositor con un divertido y Manciniano motivo de tempo vibrante y retentiva melodía, muy mickeymousing en su conjunción con las imágenes (“The RRF/New Friends”).

Astroboy imagenReviving Zog” y “Reluctant Warrior” nos llevan a terrenos sorprendentemente Korngoldianos y Rózsianos, el primero describiendo con retazos del tema central el proceso de transformación en una fuente de amor y paz, de un robot dedicado hasta el momento al mal, a través de la benigna energía azul y del cariño de los niños perdidos, para posteriormente, con el segundo, dar paso a la desaforada aventura, y unos tonos a lo “The Sea Hawk” o “Robin Hood”, del Maestro Erich Wolfgang, e incluso a lo “Parade of the Charioteers” de Ben Hur del no menos Mayestático Miklós Rózsa, a través de poderosas fanfarrias y ampulosas orquestaciones llenas de tal fuerza y poderío sinfónico como no se suele encontrar hoy en día, llevándonos en volandas destino a la aventura.

Un nuevo motivo para definir el sentido de pérdida, aplicado en este ocasión a la historia de Cora y su huida de casa en Metro City, “Cora´s Call”, nos conduce a enfilar la conclusión de la obra, con una agridulce sensación ante la melancolía que la música logra suscitar en nosotros, en una Horneriana presentación para solos de flauta y oboe. Sencillamente preciosa.

Un extraño y jocoso, Isaac Hayes’ Shaft styledUndercover Robots” nos encamina al fin de todas las cosas; “Egg of Hamegg” nos acompaña durante la huida de Astro Boy para afrontar su sino final, acuciantes cuerdas nos dirigen hacia “Toby’s Destiny”. Los fagots entran en acción y el suspense se apodera de la acción, la celesta toma el relevo para ofrecernos la última rendición al tema de la pérdida, y a Ottman diciéndonos que Astro ha superado su dolor, que ahora es imparable, y defenderá a los ciudadanos de cualquier peligro, las cuerdas nos anuncian que ya es el héroe a cuya forja hemos asistido, y que a partir del 3:16, un robot humano va a tomar las riendas de la situación.

La emoción y la aventura toman los mandos des score, y de qué manera, a partir de este instante, “Saving Metro City”, con toda la orquesta recopilando todos los temas y motivos mostrados hasta ahora en una progresión que es un puro deleite. El leitmotiv de Astro Boy recoge alguna de las más épicas y poderosas rendiciones durante este track, hasta concluir con los metales dando el do de pecho en el cierre de mismo. A partir del 3:02, Astro goes bombastic!

Final Sacrifice”, el tempo es brutal, la orquesta al completo se pliega sobre sí misma para dar todo lo que las notas exigen, la emoción se alcanza sobremanera, el piano entra, los violines se enfrentan a las tubas y las trompas hacen una solemne aparición para entrar en la batalla final, que las masas corales pautan, llevando en volandas al oyente a los terrenos de la leyenda (atentos a partir del 1:52 y hasta el final, ¡vibrante!).

La obra concluye con la palpable demostración de que la humanidad no es únicamente definida por nuestro origen, sino en gran medida, por nuestros actos, bellísima la súbita entrada coral a partir del 0:42, en un Tour de Force emocional del que John Ottman sale victorioso al igual que nuestro héroe, viéndose recompensado quizá con alguna lágrima surcando nuestras mejillas, quizá con la sensación de que un Astro Boy late en cada uno de nosotros, siempre buscando nuestro lugar en el mundo, hasta que al encontrarlo, podamos decir con orgullo, 2:51, ante la pregunta de si estamos preparados ante nuestro destino,

que nacimos preparados.

La composición finaliza con dos Bonus Tracks, una Suite recopilatoria de la partitura, en el “Theme from Astro Boy”, a manera de delicioso repaso de la aventura, en todas sus variantes, el tema de la perdida pasa a ser puro optimismo, el leitmotiv de Astro se torna un poderoso vals, con unas extasiantes cuerdas guiándonos entre la potencia sinfónica, para concluir en alto en la variante más gratificantemente aventurera, diciéndonos que ante todo, está bien lo que bien acaba.

Astroboy imagenTratándose en este caso de un epílogo musical al estilo videojuegos de los ochenta, "Robots Are Our Friends" Infomercial, que Kristopher Gee y Mr. Ottman crearon para la descripción de la evolución robótica, en el prologo del film. Pura y llanamente, diversión sin complejos, con un tono The Brady Bunch (La Tribu de los Brady) muy pimpante.

Y Astro Boy consigue sus alas

Y cuando nuestros corazones acompañen al nuevo héroe surcando los cielos de Metro City, no olvidemos ya, que un pedacito de nosotros estará siempre con él, y un pedacito de él nos acompañará hacia el futuro, allá donde vayamos.

Y recuerden, si alguien, ante cualquier reto, ante cualquier desafío en nuestras vidas nos pregunta si estamos preparados, tan sólo dos palabras surgirán entonces de nuestras gargantas:

“Nací preparado”

Lo Mejor: La virtud de conseguir la empatía para con los personajes gracias a la música (“Astro Flies!”, “Saving Metro City”), la desaforada sensación de aventura que el score proporciona (“Theme for Astro Boy”, “Reluctant Warrior”), y el pulso a la emoción que el compositor mantiene en todo momento, ganándolo a cada instante (“Final Sacrifice”).

Lo Peor: Que el score editado está bastante incompleto, a pesar de contar con casi todos los momentos destacados, falta bastante música, incluyendo la portentosa rendición final completa al tema épico del héroe durante los títulos de crédito.

El Momento: Tres, el instante final en el que la narración, la música y la vibración emotiva confluyen de manera perfecta, “Final Sacrifice”, el colofón orquestal de una fuerza imparable y contagiosa en “Robot Humanity”, y la suite recopilatoria con el tema del protagonista en toda su gloria, “Theme for Astro Boy”.

Asier G. Senarriaga

 
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