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The Last Temptation of Christ

The Last Temptation of Christ


Compositor : Gabriel, Peter
Año : 1988
Distribuidora : Realworld/Virgin

Bueno
Tracklist:

Passion - Sources

  1. Shamus-Ud-Doha Bader-Ud-Doja (Nusrat Fateh Ali Khan And Party)
  2. Call To Prayer (Baaba Maal)
  3. Sankarabaranam Pancha Nadai Pallavi (Shankar And The Epidemics)
  4. Ulvi (Kudsi Erguner)
  5. Fallahi (Hossam Ramzy)
  6. Sabahiya (Banga Tanta-Suaag)
  7. Tejbeit Ethiopian Bar Song (Unknown Ethiopian Musicians)
  8. Prelude In Tchahargah (Mahmoud Tabrizi Zadeh)
  9. Wedding Song (Unknown Moroccan Musicians)
  10. Magdelene’s House (Abdul Aziz El-Sayed)
  11. Yoky (Fatala)
  12. Ya Sah (Nass El Ghiwane)
  13. Al Nahla Al’Ali (Les Musiciens Du Nil)
  14. Song Of Complaint (Antranik Askarian And Khatchadour Khatchaturian)

Passion

  1. The Feeling Begins
  2. Gethsemane
  3. Of These, Hope
  4. Lazarus Raised
  5. Of These, Hope (Reprise)
  6. In Doubt
  7. A Different Drum
  8. Zaar
  9. Troubled
  10. Open
  11. Before Night Falls
  12. With This Love
  13. Sandstorm
  14. Stigmata
  15. Passion
  16. With This Love [Choir]
  17. Wall of Breath
  18. The Promise of Shadows
  19. Disturbed
  20. It Is Accomplished
  21. Bread and Wine

Cuando en 1983 Martin Scorsese propuso a Peter Gabriel que musicara su proyecto cinematográfico basado en la novela de Nikos Kazantzakis “La última tentación de Cristo”, poco se esperaba que tardaría nada menos que 5 años en completar su particular producción. En realidad, Gabriel se hallaba embarcado en una cruzada artística que consistía en sacar al mundo todos sus sonidos, y vio en la propuesta de Scorsese un fantástico crisol para poner a prueba sus ensayos.

Passion, al igual que Passion-Sources, son el paisaje musical en el que la película de Scorsese acabaría desenvolviéndose; pero, a la vez, constituyen una obra cumbre de la historia musical, un referente que trasciende lo melocinematográfico.

Ante todo, el compositor quería saber si sus composiciones podían plasmar la emoción de una escena cinematográfica, algo que experimentó con Birdy (1984), auxiliado por el ingeniero de sonido, productor y también músico Daniel Lanois. Se trataba de un simple collage con músicas previamente compuestas que proporcionaban una sensación de sintonía que Gabriel nunca antes había advertido. Esa labor de collage la repitió el ex vocalista de Genesis en The Last Temptation, aunque con un bagaje casi infinito de sonidos y un criterio mucho más firme de unidad; de nuevo lo puso en práctica en el 2002 con Gangs Of New York (también con Scorsese), prestando la canción Signal To Noise. En Rabbit Proof Fence, sin embargo, Gabriel se ajustó por primera vez aquel mismo año a la creación in situ. Trabajó sobre escenas con música inédita; de raíces universales, pero con una concreción dramática ausente en sus BSO anteriores.

El flautista que acabó comiéndose el mundo

Como en el cuento del flautista que ve traicionado un acuerdo con el rey de un país remoto al que libra de las ratas, Peter Gabriel dejaba entender a principios de los 70 que su virtuosismo no quedaba bien pagado en la inercia industrial del universo discográfico. El intérprete del sublime solo de flauta en la canción Kathmandu de Cat Stevens, reivindicó poco a poco a su salida de Genesis un camino de creación innovador, como una música de arte y ensayo.

Nacido en Woking, Surrey, un 13 de febrero de 1950 Peter Brian Gabriel inició su carrera en solitario en 1975, una etapa que culminó precisamente a raíz de la edición de Passion-Sources y la fundación de una compañía discográfica propia: Real World. Apóstol de la música étnica, padrino de multitud de solistas africanos o asiáticos, Gabriel no puede encasillarse como un músico de cine y, sin embargo, es autor de composiciones capaces de brindar textura emocional a multitud de películas, hechas o por hacer.

Cuestión de pasiones

Los intentos de llevar al cine la vida de Jesucristo han estado casi siempre rodeados de polémica. Cuando Norman Jewison llevó el libreto de Andrew Lloyd-Weber y Tim Rice Jesus Christ Superstar a la gran pantalla, el hecho de colar en el reparto a un Judas de raza negra le valió las antipatías de la comunidad de color. Mel Gibson ha visto más recientemente como su controvertido y violento tratamiento de la pasión y muerte de Cristo ha suscitado un cierto antisemitismo. Pero la palma se la lleva Scorsese, que en su película incluye la primera escena de sexo a cargo de Jesucristo, lo que le valió en su momento toda suerte de boicots y amenazas de bomba en los locales de esrtreno.

La pasión de la película que nos ocupa es, sin duda, amoral. El mismo personaje de Jesús aparece como un hombre atormentado, lleno de miedos e inseguridad. El momento histórico y su detallada ambientación (algo en lo que coinciden las películas de Scorsese y Gibson) no ofrecía precisamente muchos guiños de felicidad.

Scorsese toma partido por un Cristo desdivinizado, carnal, mortal, y es precisamente la música de Peter Gabriel la encargada de vestir la pasión con espiritualidad. Sorprende comprobar como la música de Debney y la de Gabriel, con parecidos rítmicos y tonales más que evidentes, ejercen funciones opuestas. Con Gabriel, la música espiritualiza la carnalidad de Scorsese; Debney, en cambio, utiliza esa misma música para aportar fibra humana a criaturas de un destino divinizado, religioso.

En su estructura, las músicas se parecen tanto que alguien ha reclamado que Peter Gabriel debiera constar en los créditos de la banda sonora de Debney por su inspiración. No obstante, Gabriel debiera asimismo acreditar por esta misma razón la universalidad de sus sonidos tratados y sintetizados a una veintena de músicos de África y Asia... Y lo hizo. Al poco de publicar Passion, quiso estrenar su sello Real World con un recopilatorio de temas tradicionales en los que la BSO de The Last Temptation... está inspirada. Una curiosidad: este disco incluye un tema de cierre, Song Of Complaint, que aparece descaradamente en el disco de Debney como tema original.

Las fuentes

Si Passion es una joya, Passion-Sources es el diamante en bruto. El disco es un resumen de las exploraciones musicales que Peter Gabriel llevó a cabo a principios de los 80 por países como Pakistán, Turquía, India, Costa de Marfil, Bahrain, Egipto, Nueva Guinea, Marruecos, Senegal y Ghana. Nunca antes un músico de rock (tal vez a excepción de George Harrison) había ido tan lejos en los asuntos del mestizaje cultural, hasta el extremo de crear una moda.

Lo más curioso es la perfecta armonía con la que tradiciones muy lejanas en el tiempo y el espacio, instrumentos folklóricos nunca antes orquestados, se complementan unos con otros. A modo de ejemplo, los temas desarrollados por Kudsi Erguner y Hossam Ramzy paracen distintos movimientos de una sola suite.

El instrumento estrella del disco es el duduk, emblema del folklore armenio, que ha cautivado a distintos músicos de cine y que proporciona sonoridades melancólicas a películas como Gladiator, Dead Man Walking o Ronin, por no hablar de la reciente The Passion... de Mel Gibson. “El duduk es el alma de la población armenia”, afirma Gabriel, tenido por embajador del folklore del Asia Menor en el universo musical.

El compendio

Con un inteligente uso de los sintetizadores, Passion convierte los sonidos explorados en Passion-Sources en música de cine. The Feeling Begins presenta la historia de una tentación y anuncia cambios, sorpresas. Con Of These, Hope, Gabriel sumerge la BSO en un continuo de alardes rítmicos (obra de Billy Cobham) y una guitarra que tímidamente rescata los acontecimientos pretéritos y los expone a la actualidad. Open rinde tributo a la rendición de los mortales a un destino ingobernable y Bread and Wine, al final del disco, recuerda que tras el precio de la muerte el mundo queda en paz

El buen uso del Fairlight queda patente en piezas como Disturbed, y Sandstorm evoca la vida peligrosa, la tensión, la fragilidad del control (Gabriel, como buen enfermo bipolar, conoce esta sensación perfectamente y sabe expresarla en clave musical. Un oboe en With this Love lleva la melancolí al extremo de las lágrimas... cada tema parece guardar una entidad propia, y cuesta sintonizar un programa documental o informativo de televisión sobre oriente medio, la guerra del Golfo, Irak o Afganistán que no tenga por fondo a las músicas de Passion.

Lo Mejor: La oportunidad de discernir el origen de una tendencia (los sonidos étnicos) que ha calado fuerte en la música pop, el rock, new age y también en la música de cine.

Lo Peor: Contra lo que es costumbre, no toda la música de los discos aparece en la película. Scorsese optó al final por eliminar parte del brillo musical de las piezas propuestas por Gabriel y dejarlo en mate.

El Momento: Passion (del disco del mismo nombre). Es como contemplar un amanecer con todo el mundo al alcance. Nusrat Fateh Ali Khan vocifera un Qwualli, invitación a la plegaria, al tiempo que un clero de voces africanas (encabezadas por Youssou N'Dour) y un coro infantil inglés (destacando la voz de Julian Wilkins) presiden un baile de haces de luz con los que el sol inaugura el drama cotidiano de la existencia humana.

Jordi Montaner

 
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